Por Daniel Kersffeld, El telégrafo ecuador 21 de junio de 2013
La izquierda latinoamericana
posee en su historia diversas iniciativas y campañas de apoyo que
indirectamente contribuyeron también a forjar un espíritu de unidad entre sus
activistas, más allá de las fronteras geográficas e, incluso, por sobre las
diferencias políticas. Sin duda, una de las primeras acciones que contribuyeron
a profundizar los lazos y redes entre los militantes latinoamericanos tuvo
relación con la lucha encabezada por el Gral. Augusto C. Sandino frente a la
invasión estadounidense a Nicaragua. Y particularmente, fue una bandera
arrebatada al ejército norteamericano en plena batalla la que contribuiría a
difundir a escala global la gesta heroica desarrollada en Centroamérica.
La bandera en cuestión había sido
capturada por P. Sánchez, general del Ejército Defensor de la Soberanía
Nacional (EDSN), y entregada por el propio Sandino al venezolano Gustavo
Machado, representante del Comité Manos Fuera de Nicaragua (MAFUENIC), poco
antes de su retorno a México. El estandarte llevaba la siguiente inscripción
redactada de puño y letra por el general rebelde: “Esta bandera fue avanzada a
la 47 Cía. 11 Rgto. del cuerpo de marinos de los EE.UU. en el combate de “El
Zapote” el 14 de mayo de 1928. Patria y Libertad. El Chipotón, 25-5-28.-A.C.
Sandino”.

A su regreso a México, y en el
puerto de Veracruz, una verdadera multitud se agolpó para conocer la
bandera conquistada: lo mismo ocurriría algunas semanas más tarde en pleno
Distrito Federal e, incluso en Guadalajara, cuando cerca de cuatro mil personas
asistieron al evento expresamente organizado por el Partido Comunista de México
(PCM) y por el MAFUENIC para su presentación. Los oradores que intervinieron en
los distintos mítines daban cuenta de la trascendencia política del acto y de
la fraternidad latinoamericana que cada vez con mayor fuerza rodeaba a estos
encuentros: además de la participación de Diego Rivera y del poeta Germán List
Arzubide, se contó con los discursos pronunciados, entre otros, por dirigentes
exiliados como el boliviano Tristán Maroff y el peruano Jacobo Hurwitz. Con
todo, la bandera alcanzaría una popularidad todavía mayor cuando el jefe del
PCM, el diputado Hernán Laborde, la desplegara en pleno Palacio Legislativo:
las presiones de Washington fueron esta vez enormes, exigiendo al gobierno
mexicano la devolución de su insignia, e incentivando una redada contra los
comunistas y el desafuero del legislador rebelde.
Así y todo, el estandarte pudo
una vez más ser mantenido a resguardo. Con la causa sandinista cada vez con
mayor notoriedad internacional tendría lugar un nuevo desafío, de tipo
consagratorio: la exhibición de la ya famosa bandera en el Congreso
Antiimperialista mundial que iba a realizarse en la ciudad alemana de Frankfurt
entre el 21 y el 30 de julio de 1929, y al que acudirían algunos de los más
renombrados luchadores anticoloniales de la época. Al poeta Germán List
Arzubide se le asignó la misión de transportar la bandera hacia Alemania
y, con este objetivo, envolvió su propio cuerpo en ella, manteniéndola oculta
en sus ropas durante su recorrido por los Estados Unidos: únicamente fue
exhibida en Nueva York durante los festejos del 4 de julio, cuando, de modo
irreverente, fue colgada desde la ventana del departamento que
compartió con el escritor chileno Armando Zegrí.
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Sandino (Palacagüina, 2011, foto L. Sanchis) |
Una vez que arribó a Frankfurt,
List Arzubide fue recibido por los organizadores del Congreso y su presentación
fue programada nada menos que para la sesión principal. En el presidium se
encontraban, entre otros, el escritor francés Henri Barbusse, por aquellos
años, en la cima de su popularidad, junto con Nehru, el líder independentista
de la India, Sem Katayama, cuadro comunista japonés con actuación previa en
México, y Abdel Krim, principal referente del antiimperialismo africano. En su
discurso, un Barbusse emocionado se refirió a la situación particular de
Nicaragua y a la lucha desenfrenada del EDSN en contra del invasor
estadounidense, destacando el papel de Sandino al eternizar su nombre como
“General de Hombres Libres”. A continuación, List Arzubide fue invitado a subir
al estrado, desde donde desplegó la bandera convertida a estas alturas en un
símbolo del valor irredento de los combatientes nicaragüenses mientras una
multitud comenzaba a entonar las estrofas de La Internacional.
Así, pese a todos los
contratiempos y obstáculos, finalmente la bandera estadounidense arrebatada a
sangre y fuego en Nicaragua se hacía presente en Frankfurt, posibilitando, con
ello, la difusión mundial de la gesta sandinista y la obtención de infinidad de
apoyos internacionales. Seguramente, esto no hubiera sido posible sin el valor
y la audacia de un amplio y diverso conjunto de activistas que, en su apoyo a
Sandino, supieron recrear la solidaridad como valor primario de la izquierda, y
una cada vez más férrea identidad latinoamericana.