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samedi 1 novembre 2014

Recordar a Ambrosio Mogorrón.

En octubre pasado, me llego un comentario de Douglas. Me mando estas lineas en recuerdo al enfermero español Ambrosio Mogorrón, caido en San José de Bocay, 24 de mayo de 1986.


Conocí a Ambrosio en el Barrio San Judas de Managua, en la casa de un cura obrero francés Jean Louis Genoud. Cuando llegaba era una maravilla ver a un hombre de lentes gruesos, escaso cabello y voz grave hablar del trabajo que realizaba “en la montaña”.

En algunas ocasiones don Nardo Fornos, peluquero, agricultor y sandinista a toda prueba, le decía que era necesario que tomará medidas de precaución y se auxiliara con tropas del ejército. Ambrosio siempre contestaba que si daba la apariencia de estar vinculado con las fuerzas armadas, el campesinado dudaría de su trabajo y perdería la confianza. 

Su muerte fue noticia de primera plana y ocho columnas en el Diario Barricada, organo oficial del FSLN. Casualmente el día de la publicación me fui a cortar el pelo y encontré a Nardo quién también era el distribuidor de Barricada, Con los ojos llorosos al preguntarle únicamente me extendió el periódico, No eran necesarios los comentarios. Fue la única vez en mi vida que un barbero me corta el pelo sin pronunciar palabra alguna. Al final estabamos tan serios que Nardo me dijo “ya nos parecemos a Ambrosio”.


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Retrato de Ambrosio publicado en el folleto
"Benjamin Linder, arribo cargado de sueños".

Carta a Ambrosio Mogorrón, a 23 años de su caída

Cartas de los Lectores | 22 mayo de 2009

Por José María Recover
El sábado 24 de Mayo de 1986 dos vehículos se encuentran en el camino que entra a Los Cedros en el término de San José Bocay, dialogan unos momentos y reanudan su marcha. En el vehículo que entra a la comunidad de los Cedros van compañeros que son reconocidos líderes populares de la comarca, todos ellos infatigables luchadores del avance y el bienestar para sus comunidades.
Entre ellos va Ambrosio Mogorrón, el enfermero vasco de Bocay y que se encontraba en esa jornada en plena campaña de vacunación para los más pequeños.
En ese trascurso de entrar y salir el vehículo de los Cedros, la muerte estaba sembrada, la barbarie estaba servida. Una mina antitanque fue colocada en un charco del camino, senda segura por la que el vehículo estaría obligado a pasar de vuelta. La ocasión era circunstancial y única, nunca tantos dirigentes y activistas comunitarios habían estado tan juntos y pensarían que había que aprovecharlo. Ocurrió lo que la “contra” buscaba, apagar sus vidas, acabar en un solo acto con estos compañeros y lo que ellos significaban, el tesón, el coraje, la lucha, la organización, las cooperativas, la sencillez, la humildad, en una palabra cercenar la belleza.
Carta a Ambrosio:
Querido amigo, la última vez que te vi allá en mi casa en San Judas, me quedé preocupado. Me contabas que la situación estaba muy fregada, las incursiones de la “contra” eran muy fuertes y muy difícil realizar tu trabajo de salud, que muchas veces os quedabais incomunicados. Tú me decías… ya ves no puedo ni salir de Bocay para visitar a los campesinos que por sus dolencias no pueden llegar hasta aquí. Mientras te ponías tu pijama de cuadros grises se dejaban ver tus heridas en las canillas de las piernas, ¿no será lesmania? ¡No! me decías, ¡estas heridas por allá son normales!, y con tus ojos grandes, hundidos y mirándome fijamente me decías… yo tengo medicamentos o recursos a la mano, es la pobre gente quien no los tiene y ni siquiera puede bajar a buscarlos ahora por los ataques de la “contra”.
Mañana me voy para Bocay… ¡pero si llegaste ayer, yo le respondía!... si pero aquí ya he hecho lo que tenía que hacer y allí me necesitan… Te marchaste temprano, sigiloso, sin hacer ruido para no molestar a nadie, como siempre y fue la última vez que te volví a ver.
Ambrosio, ahora soy yo quien te viene a ver.
Mucha agua ha caído y muchas cosas han cambiado desde entonces, Managua sigue siendo la ciudad ajetreada y de locos que a vos te parecía, ahora tiene más vehículos y algunas carreteras de circunvalación que intentan descongestionar el tráfico. El tejido humano es el mismo, la gente madruga, sale a trabajar, tiene sueños y esperanzas y sale todos los días en busca de conseguir lo mejor para él y los suyos, claro que habiendo estado varios gobiernos neo-liberales en el poder han diezmado con sus políticas los beneficios sociales de los más débiles, de los sectores siempre más necesitados.
Pero te cuento mejor el camino a Bocay.
El camino a Bocay en bus, como tu contabas es largo y se hace pesado, ahora lo están arreglando, claro que como había llovido está la zona de “la pegaera” en la que con una mezcla de mucha paciencia y destreza por parte del conductor evitará que nos fuésemos “al guindo”.
Me dio mucha alegría ver en el camino como los niños y jóvenes se dirigían a las escuelas y los institutos. El bus por un momento se llenó de ellos, invadieron gratamente aquel espacio reducido con su alegría característica, todo ello aderezado con ese grato olor a talco y cabellos húmedos de cuerpos recién aseados, me recordó la etapa de la alfabetización y como vos decías… es que un pueblo que se forma jamás volverá a ser esclavo.
Llegamos al río y pasamos “la gusaera”, el agua hasta el eje de las ruedas. ¿Te acuerdas cuando me contabas?... cuando está crecido no se puede pasar y hay que esperar o hacer malabares para cruzarlo.
Después de 7 horas llegamos a San José de Bocay, estaba nervioso, yo quería verte y mi corazón palpitaba fuerte ante la duda de si te podría encontrar. Seguro que ahora no lo reconocerías y te sorprenderías, la comunidad es más grande y con mucha actividad económica. En el camino preguntamos por el centro de salud y rápido nos indicaron. Ya no es aquella casita de tablas rajadas con la banca de madera en la puerta donde vos dispensabas las pocas medicinas de las que disponían, ¡Ambrosio sentate y escucháme con atención!
El centro de Salud es ahora GRANDE con letras en mayúsculas, tiene varios edificios, casa materna, algunas especialidades y un laboratorio que hace exámenes patológicos y cultivos, pero lo más grande e importante, tiene en él personas como vos que se esfuerzan todos los días por dar lo mejor de sí, con humildad, con sencillez, tiene doctores y doctoras y está ahí en el laboratorio Josefa Morales “Chepita”, tu gran amiga y compañera de trabajo de la que tantas veces nos hablaste con cariño, con ella en el laboratorio está ahora también Alba Azucena, todos ellos como vos lo harías, sin desfallecer, apenas sin descansar, dejando el descanso para luego o para cuando se pueda, en circunstancias adversas y difíciles de las que vos conoces y algunos conocemos.
Ambrosio si pudieras verlo se sentirías orgulloso, te hemos buscado, hemos venido a verte y al fin lo hemos conseguido, estás ahí en tu centro de salud, no porque estés en la placa que lleva tu nombre, si no porque estás impregnado en la gente y con la gente como a vos te gustaba, hermano y amigo no en vano tienes la medalla al merito al trabajo José Benito Escobar, sobre todo tienes la medalla del pueblo de Bocay que te quiere y te recuerda, siempre te recordaremos. Amigo ahora en este centro y como vos lo soñabas, descansa en paz.
Tu amigo que no te olvida
José María Recover

mardi 3 juin 2014

Presentacion del libro ¿Cómo no quererte Alba? por Iñaki Gonzalo Kitxu

Compañeras y compañeros,


Aquí la invitación que nos hace el Colectivo Vasco en El Salvador para asistir el viernes próximo 6 de junio a las 5.30 pm en el Centro Cultural Nuestra América a la presentación del libro "¿Cómo no quererte Alba?" sobre la internacionalista vasca  Begoña García Arandigoyen -"Alba", caída en nuestra revolución.

Aprovecho para regalarles algunas fotos del evento de ayer lunes en Nuestra América sobre la lucha actual por la independencia del pueblo vasco. Participaron entre otr@s 2 diputad@s vascos y el autor del libro, Iñaki Gonzalo Kitxu, quién acaba de cumplir una pena de 19 años en las cárceles de España todavía franquista.

Iñaki Gonzalo Kitxu, autor de ¿Cómo no quererte Alba?



Sinopsis del libro publicado por la editorial Txalaparta.

El 10 de septiembre de 1990, la joven médico de Gares, Begoña García Arandigoyen, Alba, resultaba herida de bala durante un enfrentamiento entre una patrulla de las Fuerzas Armadas de El Salvador y una columna de la guerrilla Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Según la versión oficial, la brigadista vasca murió a consecuencia del cruce de disparos entre ambos. Sin embargo, la realidad fue otra: Alba fue herida, y capturada viva por los militares salvadoreños. Después, fue violada, torturada y ejecutada con un tiro en la nuca. La joven formaba parte del personal sanitario de aquella columna guerrillera que fue acribillada a tiros en los cafetales de las faldas del volcán de Santa Ana.


Presentacion del libro en Bilbao, el 22 de mayo de 2014.





mercredi 21 mai 2014

"Alba" siempre!



En su pueblo de Gares en Euskal Herria se inauguro, una plaza en recuerdo de nuestra compañera y amiga, la medica internacionalista vasca Begoña Garcia "Alba" .






Sigue el articulo de El Pais, del 22 de setiembre de 1990.


"La entrega de Begoña García fue total"

Repatriado el cadáver de la médica española muerta en El Salvador en acción del Ejército




"Tenía una sonrisa abierta, y estaba muy comprometida con los que más la necesitaban". Con estas palabras, el médico español Peio Goyache recordó ayer en Madrid a su amiga y colega Begoña García Arandigoyen, de 24 años de edad, muerta el pasado 10 de septiembre en El Salvador en un ataque de fuerzas del Ejército contra posiciones del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Goyache recibió ayer el cadáver de Begoña García, en nombre de la familia, en el aeropuerto de Barajas, adonde llegó en un avión procedente de Guatemala. Allí estaban el ex embajador español en San Salvador Fernando Álvarez de Miranda y un representante del Ministerio de Exteriores.
Los restos de Begoña García fueron trasladados desde la capital de España, primero, a Tudela -donde era esperado por su familia-, y posteriormente, a Pamplona. En esa ciudad se realizará la autopsia del cadáver para determinar las circunstancias de la muerte, sobre las que el FMLN y las Fuerzas Armadas salvadoreñas dieron versiones divergentes.Según un comunicado del FMLN, ratificado ayer, Begoña García se hallaba en el puesto médico en el que trabajaba, situado en el departamento de Santa Ana, a 66 kilómetros de San Salvador, cuando éste fue atacado por fuerzas militares. En el asalto "capturaron herida a la compañera médico Begoña García Arandigoyen, que se encontraba en estado de embarazo, siendo posteriormente asesinada en el mismo lugar".
El Ejército salvadoreño, por su parte, señaló que el enfrentamiento con la guerrilla "se produjo a campo abierto". El embajador español en El Salvador, Francisco Cádiz Deleito, señaló que el cuerpo de la médica tenía tres impactos de bala. El Gobierno ha pedido una información completa a las autoridades salvadoreñas.
"Habrá que esperar el informe médico legal para aclarar las circunstancias del fallecimiento", afirmó en Madrid Álvarez de Miranda. "En una situación de 10 años de guerra civil como la que vive El Salvador se dan muchas situaciones dolorosas como ésta", agregó.
Un grupo de jóvenes que esperaba los restos de Begoña García cubrió el féretro con una bandera del FLMN, antes de que éstos fueran trasladados a Navarra, donde serán inhumados en la localidad de Puente la Reina. "Ella quería ir allí donde más la necesitaban. Por eso eligió la medicina y fue a Nicaragua", afirma Goyache. En ese país trabajó en 1989, y quedó muy impresionada por los heridos de guerra salvadoreflos que llegaban a Managua. "Desde entonces se volcó con ellos", cuenta Goyache, hasta que fue a trabajar a El Salvador. "Su entrega fue total", concluye.


vendredi 25 octobre 2013

Construccion del SIR de La Pintada en (Nicaragua - 1989).

PRIMAVERA EN LOS CAFETALES


(Barricada Internacional, 20 de mayo de 1989).

Brigadistas construyen guarderías

Una niña coloca unos palitos de madera en la tierra. Está levantando un pequeño edificio, a la sombra de otro que construye una brigada suiza. Se trata de un servicio infantil rural (SIR) que beneficiará a los 50 niños de las 30 familias que viven en Santa María de Ostuma, en Matagalpa. Una vez concluido, la pequeña ya no tendrá que cuidar a sus dos hermanitos mientras su madre –el padre fue asesinado por la contra trabaja en el campo. Por primera vez en su corta vida podrá ir al colegio.

SIR en Construccion en la UPE Santa Josefina (Foto L. Sanchis - 1989)

En la Pintada, una de las nueve fincas que integran la empresa estatal Chale Haslam, trabajan tres brigadas de Estados Unidos, Menorca y el País Vasco-. Al igual que los suizos, construyen un SIR que atenderá a los hijos de sus 300 trabajadores. La cosecha del café terminó hace varios meses, pero las fincas de la Chale Haslam, por su ubicación, siguen siendo las más visitadas por las brigadas de cooperantes internacionales que de marzo a octubre se dedicarán a la construcción de obras sociales.
En años pasados los niños les hacían compañía, alegrando los días lluviosos y rompiendo el hielo entre las distintas nacionalidades. Cuando comience la próxima cosecha, los brigadistas estarán más solos. En vez de deambular por los surcos y los dormitorios, los niños estarán en las nuevas guarderías.
Con los dos SIR en construcción, suman más de 100 los existentes en la zona cafetalera. Antes de los recortes presupuestarios de este año, el instituto de seguridad social y bienestar se encargaba de atender sus necesidades. Ahora son producto de seguridad social y bienestar se encargaba de atender sus necesidades. Ahora son producto del esfuerzo conjunto de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC), las empresas estatales, los brigadistas y el Consejo Nicaragüense de Amistad, Solidaridad y Paz (CNASP), que coordinó las diferentes instancias. Este año una nueva situación hace que las obras sean aún más urgentes: trabajadores de la ciudad se trasladaron al campo para hacer frente a la crisis económica y el desempleo. Para darles estabilidad, habrá que asegurarles condiciones mínimas para compensar la pérdida de algunas comodidades y la falta del apoyo familiar.

Momento de descanso en La Pintada (L. Sanchis - 1989)


Respaldar valores humanos

La brigada suiza está trabajando con el maestro de obra del colectivo de construcción de la ATC y algunos trabajadores de la comunidad. Usarán bloques de cemento y un techo de zinc para levantar una estructura de 12 x 18 metros que consideran más segura, aun cuando esto signifique más trabajo y mayor costo. Los suizos permanecerán seis meses. Trajeron consigo US$ 40 mil, de los cuales US$ 15 mil son para la construcción del SIR. Donaron US$ 3 mil a la Juventud Sandinista y están decidiendo el destino del resto. "Es muy poco nuestro dinero y mano de obra contra el peso del imperialismo. La mejor solidaridad que podemos dar -dijo uno de ellos- es seguir resistiendo al sistema. Su esfuerzo común es el resultado de tres experiencias organizativas muy distintas. 

La brigada vasca, organizada por Askapena ("liberación" en euskera) fue la primera en llegar. Le tocó limpiar y nivelar el terreno virgen únicamente con palas y machetes. Se quedarán dos meses para aprovechar al máximo el costoso viaje, a sabiendas de que las posibilidades de empleo serán escasas a su regreso.

Solo uno de los seis integrantes de la brigada menorquina participaba en el comité local de solidaridad, pero logró interesar a los demás todos de Ferradías, poblado de 3 mil habitantes- y juntos conformaron la primera brigada que se organiza en la isla. "Pensé que el trabajo iba a ser más bien simbólico. Me di cuenta que es necesario", afirmó una de sus miembros. "Lo importante no es lo que uno vive -explicó uno de los integrantes de la brigada menorquina- sino lo que se transmite al regreso. Vimos la disposición de seguir con el proceso, cueste lo que cueste."

Los 17 estadounidenses, de 10 estados, no se conocían antes de venir en la brigada organizada por la Red Nacional de Solidaridad. Su responsable Peter Schneider, de un bufete legal en Filadelfia, explicó que eso impidió que recaudaran fondos como grupo, "pero brindó la oportunidad de que viniera gente de comunidades que no tienen comités de solidaridad”. Schneider considera también que las características del grupo permitirán una mejor difusión de la experiencia vivida en Nicaragua.



Brigadas de construccion en Nicaragua
(SIR de Santa Josefina - foto L. Sanchis - 1989)

vendredi 12 juillet 2013

Begoña García Arandigoien, medico internacionalista.(2)

Fue ejecutada extrajudicialmente

La Comisión destinó un apartado especial a la ejecución extrajudicial de la joven navarra: «caso García-Arandigoyen». Y concluyó lo siguiente: Por un lado, que Begoña «fue ejecutada extrajudicialmente por efectivos de la cuarta compañía BIC PIPIL de la Segunda Brigada de Infantería bajo el mando inmediato del teniente Roberto Salvador Hernández y el mando superior del teniente coronel del Ejército, José Antonio Almendáriz (hoy día diputado del conservador Partido de Conciliación Nacional PCN), Ejecutivo de la Segunda Brigada». Y, por otro lado, que «dichos oficiales encubrieron el hecho» con la colaboración de la tercera comandancia de la Policía Nacional, así como los peritos y las autoridades judiciales que reconocieron el cuerpo sin vida.

El rotativo digital conservador "La Prensa Digital'' publicó un extenso reportaje sobre el fatal desenlace de la joven vasca que llegó a El Salvador para ejercer como personal sanitario. Almendáriz, que gracias al decreto de 1993 sigue con inmunidad sobre su responsabilidad en crímenes de guerra, defendió desde el principio, contra viento y marea, la versión oficial de que García Arandigoien falleció en un cruce de disparos, pero finalmente, hace unos años, declaró lo siguiente: «Yo, personalmente, he pedido perdón infinidad de veces en público por lo que cometí en mi odio. Hoy soy cristiano y sé que en vez de humillarme, eso me ha granjeado un mayor perdón de Dios. Siento que me he quitado un gran peso de encima porque he pedido perdón, pero también he perdonado a quienes asesinaron de 50 balazos a mi padre».

El 21 de septiembre, el embajador español en El Salvador aterrizaba en Barajas junto a los restos mortales de la médica navarra. El embajador entregó a Peio varias fotografías que la embajada tomó al cadáver después de desenterrarlo de la fosa en la que permaneció al menos cuatro días. El día siguiente, el cuerpo sin vida de la cooperante navarra llegaba al Hospital de Navarra para efectuarle una autopsia. Begoña García recibió seis disparos; una de ellas en la nuca. El sepelio, multitudinario, se llevó a cabo al día siguiente en Gares, en el que el día 22 fue designado como jornada de recuerdo de la joven médica. La autopsia se sumó a los expedientes judiciales abiertos en Iruñea; el juez ordenó un examen más exhaustivo. Un mes más tarde se supo que el orificio de la nuca fue por un disparo realizado «a corta distancia», exactamente a dos centímetros. A mediados de noviembre la Embajada española mandó una carta de protesta a la cancillería salvadoreña; incluía la autopsia realizada en Iruñea, que contradecía frontalmente la versión oficial.
«De todo logra sobreponerse uno...»
El reportaje publicado en un diario digital de El Salvador, narra cómo el teniente Roberto Salvador Hernández organizó un grupo de militares para verificar una información sobre un mitin que habría celebrado el ERP días antes en las inmediaciones de Santa Ana. Relata cómo dieron con los guerrilleros, cogidos in fraganti, y dispararon directamente.

El Ejército envió un equipo militar para verificar las consecuencias del enfrentamiento. Acudieron un técnico del laboratorio criminalístico y también un fotógrafo. El relato afirma que encontraron dos cadáveres de dos mujeres en el patio de la finca militar del Ejército. No hubo ningún reconocimiento judicial y enterraron los cuerpos. Dos días después el cónsul de la Embajada española acudió a negociar la exhumación de los cadáveres. El encargado fue el ejecutivo de la brigada, José Antonio Almendáriz, ahora diputado. Se abrieron investigaciones que no llegaron a nada. Un año después la Comisión de la Verdad concluía que la brigadista había sido ejecutada.

«De todo logra sobreponerse una persona, incluso del miedo». Parece ser que ésa fue la última frase que la joven médica empleó en Nicaragua, horas antes de entrar en El Salvador, para responder al guerrillero exiliado que le advirtió sobre los riesgos de la guerra.

Cada 22 de septiembre en Gares se recuerda a la joven médico fallecida en El Salvador; en la pancarta que se colocó en el ayuntamiento el día que su cuerpo llegó al pueblo se podía leer lo siguiente: “Amabas a tu pueblo, a tu valle, a tu gente. Dabas todo de ti y no pedías nada. ¿Cómo no quererte?”

samedi 6 juillet 2013

Begoña García Arandigoien, medico internacionalista. (1)

El 10 de setiembre de 1990, en el departamento salvadoreño de Santa Ana, la médico de Gares, Begoña García Arandigoien (Alba), resultaba herida de bala durante un enfrentamiento entre una patrulla de las Fuerzas Armadas de El Salvador y una columna de la guerrilla Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). La versión oficial fue que la brigadista vasca murió a consecuencia del cruce de disparos entre ambos.


La realidad, en cambio, distaba mucho de eso. Begoña García fue herida, pero capturada viva por los militares salvadoreños. Después, fue violada, torturada y ejecutada con un tiro en la nuca, además de recibir otros cinco disparos en el cuerpo y sufrir roturas del fémur y los dos brazos. La joven formaba parte del personal sanitario de aquella columna guerrillera que fue acribillada a tiros en los cafetales de las faldas del volcán de Santa Ana.


Begoña Garcia Arandigoien, vistiendo una camiseta del Diecimo aniversario de la Revolucion Sandinista (1989)

Han transcurrido años desde que Begoña García Arandigoien, que entonces tenía 24, perdiera la vida a manos del Ejército Salvadoreño. Ahora, dos décadas más tarde, han aflorado más datos sobre la ejecución. Se ha conocido la versión de quienes flanquearon la columna guerrillera y cómo transcurrieron los siguientes días desde el prisma de los militares salvadoreños. Al descubrirse que se trataba de una cooperante extranjera, la repercusión internacional puso en el ojo del huracán a la cúpula que dirigía con mano de hierro la república salvadoreña; un régimen que cegó la vida de decenas de miles de personas, entre ellas la del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, de las cuatro monjas Mariknol o las de seis jesuitas, encabezados por Ignacio Ellacuría, en 1989.

La médica vasca, que había cursado la carrera de Medicina en la Universidad de Navarra, llevaba años cooperando en la Cruz Roja de carreteras y estaba trabajando como médica interina en el quirófano de un hospital de Iruñea. Rondaba el año 1988 cuando decidió abandonar este modo de vida y cogió un avión en Bilbao rumbo a Managua, la capital de Nicaragua. Fue allí cuando conoció a un guerrillero del ERP que estaba en condición de exiliado. Rafael Velázques, a su vez, tuvo conocimiento de que la vecina de Gares -aunque nacida en Alicante el 11 de marzo de 1966 tras el exilio al que se vieron forzados sus padres debido a la persecución franquista- era una joven brigadista de Askapena. «Española, ¿verdad?», le preguntó de forma directa Velásques en su primer encuentro con Begoña García. «Vasca», espetó ella de forma tajante.
La médico de una columna guerrillera

Era octubre, cuando llegó a Managua, y tenía intención de permanecer tres o seis meses. Pero, tal y como señalaba a sus padres en una carta, se sentiría «culpable de abandonarles», a los nicaragüenses, si volvía a Euskal Herria. Finalmente se comprometió a regresar para las navidades de 1990.

Un año después de que llegara a Nicaragua, «Alba» entró en El Salvador. Así era como la conocían los salvadoreños. Era el 20 de septiembre de 1989. Aunque indicó a los de la aduana el lugar en el que se iba a hospedar, Begoña García Arandigoien se dirigió directamente a la zona controlada por el Ejército Revolucionario del Pueblo del FMLN. Allí pasó a formar parte de una columna guerrillera como médica.
Un guerrillero llamado Hércules, según recoge el citado medio, compartió con ella los últimos momentos de su vida. Aquél 10 de septiembre era un lunes. La columna guerrillera se adentró en unos cafetales, en la ladera del volcán Santa Ana. Tuvieron conocimiento de que un grupo del Ejército había acampado cerca la noche anterior. Dada la escasa protección que ofrecen los cafetales, la cuadrilla guerrillera debía andar casi en cuclillas para no superar el 1,5 metros de altura. Fue la misma brigadista vasca la que, sobre las dos de la tarde, alertó al mando guerrillero de ruidos que creía haber oído. Acto seguido, el silbido de los continuos disparos se apoderó de la quebrada en la que estaban apostados los guerrilleros. Después del tartamudeo de las metralletas solo se escuchó un grito; un proyectil había alcanzado a la brigadista de Gares.

Nada más se supo de Begoña García... hasta dos días después. No era, además, la única del grupo que seguía desaparecida tras la huida forzada por los disparos del Ejército. La radio Venceremos, emisora del FMLN, informó de que «Begoña García, compañera internacionalista de origen vasca, fue asesinada salvajemente por el Ejército en un hospital de campaña en el cantón La Montañita, del departamento de Santa Ana, el pasado 10 de septiembre...». A la misma hora y a miles de kilómetros de distancia, desde Euskal Herria, un amigo íntimo de Begoña sintonizaba la misma emisora. Peio sabía que el día 11 o 12 de septiembre, a lo sumo, Begoña estaría en Santa Ana, localidad en la que iba a trabajar en protección civil. Fuera de la selva; y fuera, en parte, del conflicto directo.