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vendredi 10 avril 2015

Brigada de Solidaridad con la Revolución Popular Sandinista - 2015.

La Solidaridad Europea se organiza para preparar Brigada de Solidaridad con la Revolución Popular Sandinista - Nicaragua (2015).


Desde febrero, abierto el plazo de inscripción para participar en las Brigadas Europeas de Solidaridad con la Revolución Popular Sandinista – Nicaragua (2015)

Nicaragua ha sido, uno de los mayores escenarios donde se ha visto involucrada la solidaridad internacional durante la década de los años 80's y parte de los 90’s. En aquellos momentos, ¿donde no se escuchaba hablar de Nicaragua?. Repartidos por toda Europa, nacieron en aquella época una gran cantidad de grupos de solidaridad, comités, asociaciones, ong's, plataformas, y coordinadoras de entidades que en un inicio buscaban como apoyar la efervescente revolución sandinista y más tarde se fueron transformando en organismos de cooperación.

¿Que queda de aquella Nicaragua de los 80's? ¿Que pasa ahora en Nicaragua? o ¿Porque retomar la solidaridad política e Internacionalista con Nicaragua?. Eso es lo que queremos que te preguntes y vengas con nosotr@s a conocer durante 3 semanas de julio la actualidad de este país centroamérica, de corazón sandinista.

Hoy, nos encontramos en un escenario totalmente distinto, y de aquella solidaridad y aquellos jovenes internacionalistas, ya poco queda. El activismos de solidaridad internacionalista, se encuentra muy debilitado y no solo en Nicaragua. Por otro lado la pérdida de valores, el impacto, día a día, del sistema capitalista en nuestro que hacer y la aparición de la Crisis económicas en Europa, han hecho que el movimiento social se vuelque en el activismo en nuestras propias calles europeas intentando recuperar los derechos que ya otros habían conseguido y en una Europa que lleva tiempo sin volver la mirada a revoluciones emergentes como son por ejemplo Bolivia, Ecuador, Venezuela o la propia Nicaragua. 



Si quieres participar, tenemos entidades solidarias que impulsan la organización de esta Brigada en diferentes países europeos; Italia, Estolcomo, Inglaterra, Francia, Dinamarca y España (Madrid, Zaragoza y Barcelona) para brindarte información completa sobre estas Brigadas Solidarias.

Será una experiencia de 3 semanas de aprendizaje, reflexiones y debates en Nicaragua ( del 03 al 27 de julio) y donde conocerás la realidad de este país, desde las voces de sus protagonistas. Será una experiencia inolvidable que te ayudará a despertar tu conciencia Solidaria con este pueblo heroico.

Si deseas más información o estas interesado en inscribirte, contacta en la siguiente dirección electronica: brigadas.eu.srps.nicaragua@gmail.com

Más información:

Comandante Carlos Fonseca Amador,
Fundador del Frente Sandinista de Liberacion Nacional.
(Foto L. sanchis, Matagalpa, 1989)

samedi 1 novembre 2014

Recordar a Ambrosio Mogorrón.

En octubre pasado, me llego un comentario de Douglas. Me mando estas lineas en recuerdo al enfermero español Ambrosio Mogorrón, caido en San José de Bocay, 24 de mayo de 1986.


Conocí a Ambrosio en el Barrio San Judas de Managua, en la casa de un cura obrero francés Jean Louis Genoud. Cuando llegaba era una maravilla ver a un hombre de lentes gruesos, escaso cabello y voz grave hablar del trabajo que realizaba “en la montaña”.

En algunas ocasiones don Nardo Fornos, peluquero, agricultor y sandinista a toda prueba, le decía que era necesario que tomará medidas de precaución y se auxiliara con tropas del ejército. Ambrosio siempre contestaba que si daba la apariencia de estar vinculado con las fuerzas armadas, el campesinado dudaría de su trabajo y perdería la confianza. 

Su muerte fue noticia de primera plana y ocho columnas en el Diario Barricada, organo oficial del FSLN. Casualmente el día de la publicación me fui a cortar el pelo y encontré a Nardo quién también era el distribuidor de Barricada, Con los ojos llorosos al preguntarle únicamente me extendió el periódico, No eran necesarios los comentarios. Fue la única vez en mi vida que un barbero me corta el pelo sin pronunciar palabra alguna. Al final estabamos tan serios que Nardo me dijo “ya nos parecemos a Ambrosio”.


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Retrato de Ambrosio publicado en el folleto
"Benjamin Linder, arribo cargado de sueños".

Carta a Ambrosio Mogorrón, a 23 años de su caída

Cartas de los Lectores | 22 mayo de 2009

Por José María Recover
El sábado 24 de Mayo de 1986 dos vehículos se encuentran en el camino que entra a Los Cedros en el término de San José Bocay, dialogan unos momentos y reanudan su marcha. En el vehículo que entra a la comunidad de los Cedros van compañeros que son reconocidos líderes populares de la comarca, todos ellos infatigables luchadores del avance y el bienestar para sus comunidades.
Entre ellos va Ambrosio Mogorrón, el enfermero vasco de Bocay y que se encontraba en esa jornada en plena campaña de vacunación para los más pequeños.
En ese trascurso de entrar y salir el vehículo de los Cedros, la muerte estaba sembrada, la barbarie estaba servida. Una mina antitanque fue colocada en un charco del camino, senda segura por la que el vehículo estaría obligado a pasar de vuelta. La ocasión era circunstancial y única, nunca tantos dirigentes y activistas comunitarios habían estado tan juntos y pensarían que había que aprovecharlo. Ocurrió lo que la “contra” buscaba, apagar sus vidas, acabar en un solo acto con estos compañeros y lo que ellos significaban, el tesón, el coraje, la lucha, la organización, las cooperativas, la sencillez, la humildad, en una palabra cercenar la belleza.
Carta a Ambrosio:
Querido amigo, la última vez que te vi allá en mi casa en San Judas, me quedé preocupado. Me contabas que la situación estaba muy fregada, las incursiones de la “contra” eran muy fuertes y muy difícil realizar tu trabajo de salud, que muchas veces os quedabais incomunicados. Tú me decías… ya ves no puedo ni salir de Bocay para visitar a los campesinos que por sus dolencias no pueden llegar hasta aquí. Mientras te ponías tu pijama de cuadros grises se dejaban ver tus heridas en las canillas de las piernas, ¿no será lesmania? ¡No! me decías, ¡estas heridas por allá son normales!, y con tus ojos grandes, hundidos y mirándome fijamente me decías… yo tengo medicamentos o recursos a la mano, es la pobre gente quien no los tiene y ni siquiera puede bajar a buscarlos ahora por los ataques de la “contra”.
Mañana me voy para Bocay… ¡pero si llegaste ayer, yo le respondía!... si pero aquí ya he hecho lo que tenía que hacer y allí me necesitan… Te marchaste temprano, sigiloso, sin hacer ruido para no molestar a nadie, como siempre y fue la última vez que te volví a ver.
Ambrosio, ahora soy yo quien te viene a ver.
Mucha agua ha caído y muchas cosas han cambiado desde entonces, Managua sigue siendo la ciudad ajetreada y de locos que a vos te parecía, ahora tiene más vehículos y algunas carreteras de circunvalación que intentan descongestionar el tráfico. El tejido humano es el mismo, la gente madruga, sale a trabajar, tiene sueños y esperanzas y sale todos los días en busca de conseguir lo mejor para él y los suyos, claro que habiendo estado varios gobiernos neo-liberales en el poder han diezmado con sus políticas los beneficios sociales de los más débiles, de los sectores siempre más necesitados.
Pero te cuento mejor el camino a Bocay.
El camino a Bocay en bus, como tu contabas es largo y se hace pesado, ahora lo están arreglando, claro que como había llovido está la zona de “la pegaera” en la que con una mezcla de mucha paciencia y destreza por parte del conductor evitará que nos fuésemos “al guindo”.
Me dio mucha alegría ver en el camino como los niños y jóvenes se dirigían a las escuelas y los institutos. El bus por un momento se llenó de ellos, invadieron gratamente aquel espacio reducido con su alegría característica, todo ello aderezado con ese grato olor a talco y cabellos húmedos de cuerpos recién aseados, me recordó la etapa de la alfabetización y como vos decías… es que un pueblo que se forma jamás volverá a ser esclavo.
Llegamos al río y pasamos “la gusaera”, el agua hasta el eje de las ruedas. ¿Te acuerdas cuando me contabas?... cuando está crecido no se puede pasar y hay que esperar o hacer malabares para cruzarlo.
Después de 7 horas llegamos a San José de Bocay, estaba nervioso, yo quería verte y mi corazón palpitaba fuerte ante la duda de si te podría encontrar. Seguro que ahora no lo reconocerías y te sorprenderías, la comunidad es más grande y con mucha actividad económica. En el camino preguntamos por el centro de salud y rápido nos indicaron. Ya no es aquella casita de tablas rajadas con la banca de madera en la puerta donde vos dispensabas las pocas medicinas de las que disponían, ¡Ambrosio sentate y escucháme con atención!
El centro de Salud es ahora GRANDE con letras en mayúsculas, tiene varios edificios, casa materna, algunas especialidades y un laboratorio que hace exámenes patológicos y cultivos, pero lo más grande e importante, tiene en él personas como vos que se esfuerzan todos los días por dar lo mejor de sí, con humildad, con sencillez, tiene doctores y doctoras y está ahí en el laboratorio Josefa Morales “Chepita”, tu gran amiga y compañera de trabajo de la que tantas veces nos hablaste con cariño, con ella en el laboratorio está ahora también Alba Azucena, todos ellos como vos lo harías, sin desfallecer, apenas sin descansar, dejando el descanso para luego o para cuando se pueda, en circunstancias adversas y difíciles de las que vos conoces y algunos conocemos.
Ambrosio si pudieras verlo se sentirías orgulloso, te hemos buscado, hemos venido a verte y al fin lo hemos conseguido, estás ahí en tu centro de salud, no porque estés en la placa que lleva tu nombre, si no porque estás impregnado en la gente y con la gente como a vos te gustaba, hermano y amigo no en vano tienes la medalla al merito al trabajo José Benito Escobar, sobre todo tienes la medalla del pueblo de Bocay que te quiere y te recuerda, siempre te recordaremos. Amigo ahora en este centro y como vos lo soñabas, descansa en paz.
Tu amigo que no te olvida
José María Recover

mardi 7 janvier 2014

Diario de un brigadista de la alfabetización (1980).

Hace poco que estoy leyendo con mucho interés los recuerdos de un brigadista español. Llego en la primavera de la Revolución sandinista cuando se empezaba a sembrar la esperanza. A la par de las primeras leyes económicas (constitución del sector estatal, reforma agraria…) y culturales (talleres de poesía), el mayor proyecto, él que movilizó a miles de nicaragüenses – en particular, jóvenes, a veces muy joven, comprometidos con el sueño de Sandino fue la Cruzada Nacional de Alfabetización. Unos meses antes, los frentes de guerra, las escuadras guerrilleras habían convergido hacia Managua para derrocar a la dictadura. Esta vez, una onda alfabetizadora iba a cubrir el territorio desde la ciudad hacia los barrios, el campo, las comarcas olvidadas… Miles de muchachas y muchachos armados con lápices y cartillas combatieron en el Ejército Popular de Alfabetización para derrocar la ignorancia.

En su blog, esbozos y remendios, “Pinolero” nos entrega los folletos de su diario de brigadista así que algunas fotos del año 1980 en la Nicaragua libre.
Lo contacte para indicarle nuestro interés común en compartir estos recuerdos de la solidaridad y preguntarle el contexto de su llegada a Nicaragua.
Ahí va su respuesta...




Loren Sanchís, autor del blog Brigadas de solidaridad en Nicaragua, me ha planteado recientemente en un comentario una serie de cuestiones relacionadas con un tema común que nos atrae: historias, vivencias y recuerdos de los brigadistas en Nicaragua.

Mientras iba escribiendo la respuesta, me di cuenta que como comentario era muy largo, y en nada desmerecía una entrada independiente, por lo que le di una contestación de cortesía, en tanto elaboraba este texto.

 ¿En qué contexto te fuiste para Nicaragua?
Respecto a la primera de sus cuestiones, el contexto en el que fuimos a Nicaragua, debo decir previamente que lo que después se denominó brigada española, éramos en realidad un grupo de cooperantes financiados por el Ministerio de Educación. No fuimos, pues, una brigada de solidaridad al uso, en el sentido altruista de la palabra, aunque tampoco nos consideramos mercenarios, como alguna vez, injustamente, se nos trató. Simplemente, éramos trabajadores en el extranjero. Bien es cierto que al regresar de aquella experiencia que nos marcó profundamente, prácticamente todos los componentes de la brigada, hasta donde conozco, nos volvimos solidarios y altruistas con la linda gente de Nicaragua. Y orgullosos de haber participado en la Cruzada Nacional de Alfabetización de 1980, una gesta educativa que mereció el Premio Nadezhda K. Krupskaya de la UNESCO a la enseñanza en 1981.
En cuanto al contexto propiamente dicho, recuerdo que fue todo muy rápido. En mi caso concreto, me enteré a través de un amigo y compañero que también fue allá en la brigada. Recién acabábamos el servicio militar, que por entonces era obligatorio en España, y andábamos buscando trabajo. A mediados de febrero de aquel 1980, como cuento en mi entrada La noticia, mi amigo me informó que se había enterado que el Ministerio de Educación español solicitaba maestros que quisieran ir a Nicaragua, a la alfabetización. Supongo que el resto de compañeros de las distintas provincias seguirían un proceso parecido. En nuestro caso, no nos lo pensamos dos veces, pese a la situación de inestabilidad que vivía la zona: apenas quince días antes, a finales de enero, había tenido lugar el asalto a la embajada española en Guatemala; y para corroborar la inestabilidad, a las tres semanas de nuestra llegada a Nicaragua tuvo lugar el asesinato de monseñor Oscar Arnulfo Romero en El Salvador.
Nos apuntamos, como digo, al llamado del Ministerio de Educación, y hubo una selección previa en cada provincia; ignoro cuantos llegaron a apuntarse, tanto en cada provincia, como en el total nacional; luego, ya en Madrid, se hizo la selección definitiva, y de ahí salimos el grupo de cooperantes que formamos la denominada brigada española, compuesta por 50 maestros, 4 coordinadores y 1 un Jefe de Misión, en total, 55 personas. Nuestra misión era de asesores técnicos pedagógicos; es decir, quienes debíamos orientar a los brigadistas que estaban en contacto directo con el campesinado la forma en que se debía de llevar a cabo la enseñanza.
Ese fue, escuetamente, el contexto en el que nos integramos en la CNA (Cruzada Nacional de Alfabetización), y esa fue la parte de solidaridad inicial que el gobierno de España tuvo en ese momento con el pueblo y el gobierno de Nicaragua; pues a nuestro regreso de la Cruzada, llegó a Nicaragua un segundo contingente de cooperantes.

¿Cómo se organizó la solidaridad desde los años ´80 en España?
 Respecto a la segunda de las cuestiones, ignoro el detalle de la organización de la solidaridad en España. Sé que anualmente había convocatorias desde el Instituto de Cooperación Iberoamericana; pero eran programas específicos tanto en la temática, como en la localización geográfica.
Además del Gobierno, en aquella década de los 80 tenían bastante actividad los Comités de Solidaridad con América Latina.
Y las Organizaciones No Gubernamentales, tipo Profesiones sin Fronteras (Médicos, Farmacéuticos, etcétera), que aún siguen activas.

¿Cómo fuiste a parar a una escuadra de alfabetizadores?
Respecto a la tercera de las cuestiones, como dije al principio, fuimos de forma organizada, y ya sabíamos que nuestra misión era de asesores pedagógicos. Allá en Nicaragua se nos integró en el denominado Cuarto Taller, y estuvimos las tres primeras semanas alternando las visitas turísticas guiadas con las sesiones de cursillos intensivos para conocer la realidad nicaragüense, como voy narrando en mi blog.
Luego, cuando comenzó de lleno la Cruzada, a finales de marzo, a la brigada española nos dividieron por parejas, dada la situación de inestabilidad política, y a cada pareja nos integraron en una escuadra de alfabetizadores; unas parejas estuvimos solos como asesores, y otras compartiendo la tarea con otros maestros del país. En nuestro caso concreto, tuvimos otra maestra asesora con nosotros un breve tiempo, hasta que vistas las necesidades de cada sitio, a la profesora la trasladaron de hacienda, y solo nos quedamos los dos maestros españoles de asesores de la escuadra.
La brigada española alfabetizamos y asesoramos en la alfabetización en el departamento de Matagalpa, y estuvimos distribuidos en haciendas de los municipios de San Ramón, San Dionisio, Matiguás y Muy Muy.
En mi caso concreto estuve en la hacienda Santa Celia, perteneciente al municipio de San Ramón.
Finalmente me queda que decirle, Loren, que aunque estoy orgulloso de lo que hice en aquella época, y algunos de mis compañeros vivieron momentos de peligro, las vicisitudes pasadas no fueron nada en comparación con las de Copalar y su brigada, realmente admirables. El relato de la emboscada sufrida el 14 de octubre de 1985, en la comarca Jorgito, en Zelaya Central, leída en el blog de Alfredo Fonticelli, es escalofriante.

Invito a mis lectores a leer Mariposa de la muerte, por Copalar, en el blog de Fonti, para saber el porqué de mi admiración y de qué estoy hablando.
Un saludo a todos, especialmente en este caso a Loren Sanchís y Alfredo Fonticelli, y gracias por compartir vuestros recuerdos.