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mercredi 27 mai 2015

samedi 9 mai 2015

Justicia para Roque !

Hace 40 años que Roque Dalton iba a tener 40 años...
Lo asesinaron por indocil.

Sus hijos, Juan José y Jorge exigen justicia. 

A pocos pasos de la catedral de San Salvador,
Guayo vendia libros de Roque Dalton en su "tienda".
(Foto L. Sanchis, San Salvador, 1995)

Sobre nuestra moral poetica

No confundir, somos poetas que escribimos
desde la clandestinidad en que vivimos.
No somos, pues, cómodos e impunes anonimistas:
de cara estamos contra el enemigo
y cabalgamos muy cerca de él, en la misma pista.
Y al sistema y a los hombres
que atacamos desde nuestra poesía
con nuestra vida les damos la oportunidad de que se cobren,
día tras día.

lundi 18 mars 2013

Roque Dalton y la Guatemala feliz. (4)

Homenaje a la mala memoria



En 1964, el V Congreso del Partido Comunista Salvadoreño (PCS) evocó la vía armada como lejana perspectiva, pero definió como tarea prioritaria reiniciar el trabajo de organización y de tareas políticas. Esta declaración significaba el abandono de los intentos de resistencia armada, en precedentes como los GAR o el FUAR. Tal como ocurría en el PGT guatemalteco, los cuadros herederos de la tradición soviética habían sostenido estos intentos armados con poco entusiasmo. En definitiva, prevalecía la opinón de que la participación del PC en la insurrección campesina e indígena de 1932, tanto como la figura de Farabundo Martí, llevaban los estigmas de “la enfermedad infantil del comunismo”. Respecto a la figura de Martí, Roque la había pacientemente redescubierto con el testimonio de Miguel Mármol en mayo de 1966, en Praga, ligando así la historia del PCS a la tradición insurreccional, con lo que además ponía a la luz la figura olvidada de Farabundo Martí.



En Checoslovaquia, Roque colabora en el Comité editorial de la Revista Internacional junto a un guatemalteco delegado del PGT, Fortuny, a quien había conocido en Cuba por intermedio de Manuel Galich, ex-ministro de educación del gobierno de Jacobo Arbenz. En sus memorias, Fortuny relata que Roque se interesaba mucho por la línea política del PGT, que había decidido utilizar todos los medios para enfrentar al gobierno… Y entonces aceptó la vía armada reclamada por los jóvenes del partido, creando una confrontación casi generacional en el partido.[8] En Europa, Dalton vuelve a encontrarse con dos militantes del PGT, sus amigos Otto René Castillo y Arqueles Morales, que estudian entonces en Alemania.



 Entonces, las FAR de Guatemala vivían una profunda crisis. Luis Antonio Turcios Lima intentó reactivar la lucha contra la línea de tregua impuesta por el PGT. La muerte del líder guerrillero, en octubre de 1966, empeoró la situación y el aislamiento de las FAR. En este contexto político frágil, Otto René estaba a punto de ingresar al frente guerrillero en la sierra de las Minas, dirigido por César Montes. Fortuny escribe: “El hecho es que Roque cada día hacía la pregunta de ´¿Qué hacer en El Salvador?´ Cada vez más disgustado con su partido, que entonces, evidentemente, excluía la vía armada de su estrategia política y cada día más animado por lo que se suponía eran éxitos de las guerrillas latinoamericanas”.[9]






Notas :


6 El imparcial, Guatemala, 20 de febrero de 1965: entrevista con el poeta Roque Dalton, los nuevos valores literarios de El Salvador.

7Lisandro Otero, Llover sobre mojado, editorial Planeta, México, 1998.

8 Miguel Ángel Sandoval, Los años de la resistencia, editorial Óscar de León Palacios, Ciudad de Guatemala, 1998. p 66-67.

9 Testimonio de Fortuny p. 309.


mercredi 13 mars 2013

Roque Dalton y la Guatemala feliz. (3)

Guatemala Feliz


  
En enero de 1960, Miguel Ángel Asturias regresa a Guatemala tras cinco años de exilio. Concedió una de sus primeras entrevistas a la periodista Alaide Foppa, donde aborda la literatura latinoamericana. Evocaba también la nueva generación centroamericana y su deseo de interpretar la realidad de su país. Distingue ahí a tres excelentes jóvenes poetas: Arqueles Morales en Guatemala, Roque Dalton en El Salvador y Pompeyo Ramírez en Honduras. En varias ocasiones será Roque Dalton quien hablará de Asturias y a veces lo interpelara. En febrero de 1965, El imparcial publica una entrevista de Roque Dalton, donde aborda las características de su generación literaria ligada a la realidad social de su país.[6] También contesta al periodista que le pregunta su opinión sobre la nominación de Asturias al Premio Nóbel. Dalton expresó su profundo desacuerdo con la eventualidad, arguyendo que un escritor de tal calidad no necesita tal recompensa, y tendría que demostrar el coraje de un Sartre, quien por razones políticas lo rechazó en 1964.



A pesar de todo, en 1966, Roque Dalton y Miguel Ángel Asturias aparecen juntos en una fotografía tomada en el barco Undine, de Alemania Democrática. Asturias aparece en el centro de la foto, mientras Dalton, con una boina puesta, lo escucha con aparente calma. Tal vez Asturias llegó a Europa en este año de 1966 para recibir el Premio Lenin por la Paz en Moscú. Tal premiación no suscitó los mismos comentarios reprobantes de su parte: En el contexto de la lucha, los intelectuales del continente reunidos en Cuba (Depestres, Benedetti, Fernández Retamar, etc) expresaron la necesidad de definirse políticamente, rechazando la supuesta neutralidad de la creación artística[7].



En los meses que siguieron, una polémica mucho más violenta estalló cuando Asturias aceptó el puesto de embajador de la dictadura guatemalteca en París. Arqueles Morales y Roque Dalton reaccionaron violentamente contra este compromiso. Otto René Castillo estaba entonces a punto de unirse a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en la sierra de las Minas. La decisión del Nóbel guatemalteco había sido discutida por el mismo Asturias con los cuadros del Partido Guatemalteco de Trabajo (PGT), quienes le aconsejaron aceptar el cargo para poder dar apoyo logístico al movimiento desde el exterior: Asturias se calló ante la desaprobación de los que respetaban su obra y creían en él.

Dalton gratificó a Asturias en un poema irónico:



                  “Guatemala feliz



                    Cada país tiene

                    el premio Nóbel que merece.”



Después de este episodio, parece que los dos autores no tuvieron la oportunidad o la voluntad de reencontrarse. La página fue definitivamente volteada.


Museo de El Manzano - Chalatenango, 2007 (foto L. Sanchis)

mardi 5 mars 2013

Roque Dalton y la Guatemala Feliz (2)

Otto René, lanzas y letras
Ya se ha escrito al respecto de que Roque se refirió al papel de Otto René Castillo en el Círculo Literario Universitario (CLU), cuna de toda una generación creadora y crítica. Otto René Castillo sirvió de puente físico con los ideales de la revolución guatemalteca, logrando así abrir perspectivas literarias y conceptuales a la juventud del CLU. Al morir el dictador Castillo Armas, en 1957, Otto René volvió a Guatemala para seguir tanto en su compromiso militante, como cultural, colaborando con la revista Lanzas y letras, publicada entre 1958 y 1962 por la asociación estudiantil “El derecho”.
Lanzas y letras, muy pronto, sobrepasó los límites que sus fundadores se habían planteado. Revista concebida originalmente como órgano cultural estudiantil, sus páginas fueron de inmediato invadidas por todas las voces del presente nacional y mundial, pasando a ser una fuente viva de inquietudes, sugerencias, preguntas, esbozos de respuestas. En Lanzas y letras aparecen los primeros balbuceos de auto-reconocimiento de la cultura guatemalteca revolucionaria después de los años de absoluto oscurantismo mercenario. La labor de esta publicación fue importantísima en esta etapa y trascendió hasta los países vecinos de América central”.


Museo de El Manzano, Chalatenango, El Salvador, 2007 (Foto L. Sanchis).

En Guatemala, Otto René Castillo mantuvo relaciones con el CLU y divulgó la vitalidad de la generación comprometida. Así fue que en mayo de 1959, miembros de Lanzas y letras fueron invitados a participar a un encuentro cultural en San Salvador. Ricardo Rosales Román, quien formaba parte de la delegación, se presentó en el lugar de la cita “en la calle 5 de Noviembre, enclavada en una fresca enramada y hogar en que Dalton vive con sus hijos y su esposa, rodeado de gran cantidad de libros”. De Roque, Rosales entonces solo sabía que era el entrañable amigo de Otto René con quien había recibido, por su poema compartido el premio Francisco Gavidia de 1956. “Cuando el poeta llegó (…) creímos conocerle ya de tiempo atrás. Habló de mi Patria con sin par alegría y de la admiración que le tiene a nuestro pueblo. Ese muchacho alto y blanco, con cara de niño mimado –-de niño bien se diría más clasístamente— que teníamos enfrente, ya lo sabíamos amigo de Guatemala y de su Revolución, pero no tan dueño de una pujante voz poética que con paso firme viniérase abriendo campo entre su propia generación”.
La asociación estudiantil “El derecho” invitó a su vez a Roberto Armijo y a Roque Dalton a participar a una semana cultural en marzo de 1960. Al llegar al aeropuerto de la capital guatemalteca, los dos jóvenes poetas fueron arrestados por la policía. Armijo fue liberado, pero Dalton fue expulsado: la Secretaría de Comunicación de la Presidencia publicó un comunicado donde indicaba que “la presencia en Guatemala del señor don Roque Dalton García, se consideraba inadecuada debido a sus antecedentes políticos”. El festival cultural fue anulado y varios actos de protesta fueron organizados, mientras en Nicaragua el presidente guatemalteco, Ydígoras Fuentes, inauguraba el 24 de marzo el Segundo Congreso Centroamericano Anticomunista.

En mayo de 1960, Rafael Alberti escribía en Lanzas y letras: “La revolución cubana ha trascendido tanto que es imposible una agresión armada como la que se produjo en Guatemala. Contra Guatemala levantaron la bandera – mejor dicho, el pretexto— del anticomunismo (…) Las fuerzas que se oponen al avance de los pueblos tendrán que inventar otro, porque en nombre del anticomunismo se protege a Franco, a Trujillo, a todos los dictadores”.

vendredi 1 mars 2013

Roque Dalton y la Guatemala Feliz (1)

Roque : una ventana hacia Centroamerica.

El desarrollo de la solidaridad con Nicaragua, permitió para muchos de nosotros un acercamiento a la literatura. Por lo que se de Francia, se militaba por la causa sandinista, se recaudaban fondos para los proyectos en Nicaragua pero también se buscaba de forma desesperada todo lo que tenía que ver con el proceso revolucionario en la región: leíamos las revistas de solidaridad, los textos de Sandino, se escuchaba a los Mejía Godoy… era una verdadera escuela practica y cultural. Siempre recordare a mi amigo Milton, un refugiado salvadoreño, quién sacaba como mago, libros de sus bolsillos o de su mochila. Me decía: “Este libro, no solo léelo. Estúdialo!”

Y ahí va la lista: Galeano, Roque Dalton, Leonel Rugama, biografía de Anastasio Aquino, múltiples análisis y discursos del Farabundo o del Frente. No había diferencia: la literatura se refería a la historia social y política, los combatientes eran poetas, todo se juntaba en una sola meta: la liberación.
Roque Dalton fue un autor que me acompaño todos estos años… y hasta después pero ya es otra historia.
Como ilustración de esta relación de las luchas centroamericanas ponemos en perspectiva la relación del poeta salvadoreño Roque Dalton con el hermano país de Guatemala. Lo incluimos en el blog, ya que los brigadistas, también nos nutrimos de esta prosa y de esta lucha.
Las relaciones con Guatemala, los nexos que el poeta salvadoreño Roque Dalton tenía con el país de la “eterna primavera”, son una de las facetas menos indagadas en torno al escritor centroamericano que bregó por ámbitos ahora evocados que van desde Cuba, Checoslovaquia o Vietnam, por decir algo entre sus diferentes destinos y vivencias.

En Vietnam, por ejemplo, lo ubicaba su leyenda en una carta enviada al guatemalteco Árqueles Morales en 1973 (como también lo hizo en otra misiva al argentino Julio Cortázar…). El hoy Poeta meritísimo, con busto en la Universidad de El Salvador , fue perseguido, condenado a muerte por la dictadura oligárquica y forzado a exiliarse varias veces. De tal manera que Roque, al igual que Nazim Hikmet, a quien conoció en la ahora desaparecida Unión Soviética, se puede definir como poeta del exilio. Hablar de Roque y Guatemala, en perspectiva, no es un simple ejercicio estilístico o intelectual. Roque tuvo a Guatemala en el corazón y en la mira en etapas importantes de su vida: en los años de 1950, desde la eclosión literaria y su filiación comunista, en la década de 1960 cuando maduraban las dudas del exilio, y luego al principio de la década de 1970, cuando se perfila la oportunidad de regresar a Centroamérica por medio de un proyecto político-militar alternativo. Guatemala, con otros jóvenes emparentados a su generación, lo atraen a acercarse a su literatura y a la revolución; Este acercamiento tiene también un nombre propio: Otto René Castillo, su alter ego. «Yo llegue a la revolución por la vía de la poesía», escribió en la dedicatoria de Taberna y otros lugares a “Jorge”, otro guatemalteco, con quien recibía entrenamiento militar en Cuba, en 1968.


samedi 8 décembre 2012

Libros en la mochila...

Las brigadas constituyeron un puente de solidaridad con el pueblo nicaragüense y los pueblos centroamericanos tirados en una lucha ferrea contra las oligarquias y sus escuadrones. Por lo poco que aportamos, recibimos muchas cosas en cambio . Aparte de este antidogmatismo feroz y la conciencia de la Revolucion posible, la Revolucion sandinista abrio una puerta inesperada sobre la literatura y la poesia en particular.



Tras la campaña de alfabetizacion que permitio reducir el analfabetismo del 53 al 12 %, el pais se convirtio en un verdadero taller de poesia. Ya el pueblo era poeta, citando sin parar a Ruben Dario, pero se profundizo mas esta afinidad y la cultura se divulgo en todos los sectores de la sociedad y todas las partes del territorio. La cultura se hizo POPULAR, este calificativo que esferas intelectuales entienden como « de menor calidad o aproximativa» porque el pueblo no alcanzaria los requisitos necesarios del entendimiento. La cultura se hacia pueblo y el pueblo se hizo poeta tal como los pescadores de Solentiname se convirtieron en pintores y artesanos. Todavia la Guitarra armada corria de la ciudad a la montaña en una forma muy particular de preparar al pueblo : este fue el camino de la Revolucion sandinista.
Muchos regresabamos con libros de la Editorial Nueva Nicaragua, con recortes de Ventana cultural, del Tayacan, montones de folletos o casetes en las mochilas. Cargamos asi a Leonel Rugama, Omar Cabezas, Sergio Ramirez, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli y cuantos mas… Los libros fueron a parar en los galerones donde dormian los brigadistas, soportando la humedad. Bichos ambrientos creaban galerias atravesando las paginas, robando algunas letras a los poetas.
Como la Revolucion irradiaba y apoyaba a los movimientos de la vieja Federacion centroamericana, pues se escucharon asi los ecos de Otto René Castillo de Guatemala o Roque Dalton de El Salvador : «Si Nicaragua vencio, el Salvador vencera y Guatemala seguira !» decia la consigna . La cultura era otro frente de guerra.
Sin estos miles de brigadistas que fueron a Nicaragua y el movimiento de solidaridad desarollado a lo largo de los años 1980, no pienso que se hubieran publicado a Omar Cabezas, Ernesto Cardenal, Sergio Ramirez, Tomas Borge o Roque Dalton en Francia. Un puente cultural fue construido de esta forma aunque minoritario. Sin alcanzar la difusion de las grandes editoriales francesas que controlan el «mercado cultural», las revistas de solidaridad daban cuenta de este volcan literario. Escritores como Salman Rushdie, Julio Cortazar, Eduardo Galeano o Mario Benedetti popularizaron la experiencia sandinista y sus multiples expresiones. Con este esfuerzo, unos locos se tiraron a traducir obras desconocidas como "la montaña es algo mas que una inmensa estepa verde", "la paciente impaciencia", "los poemas clandestinos", "el pensamiento vivo de Sandino" o poemas de Leonel Rugama. Este trabajo editorial se debe a la fuerte relacion de solidaridad construida en los años 1980. Asi, muchos lectores descubrieron un nuevo continente cultural.
Pues de forma indirecta, contribuimos a « convertir la oscuridad en claridad » como cantaban los Mejia Godoy.