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mercredi 3 juin 2015

Homenaje a los combatientes Internacionalistas (Santiago de Chile, abril de 2015)

Como siempre, desde hace ya muchos años, este 20 de abril se conmemoró en Chile el “Día del Combatiente Internacionalista”, en el Mausoleo de los Combatientes del Amor y la Esperanza, ubicado en el Cementerio General, en la ciudad de Santiago de Chile. 

Homenaje a los combatientes Internacionalistas
(Santiago de Chile, abril de 2015)











En esta oportunidad, la convocatoria fue hecha por la Coordinadora de Solidaridad con Cuba, la Corporación de Familiares de Combatientes – COFADECO, la Brigada Salvador Allende – BRISA y la Embajada de Nicaragua; y contamos con la presencia de la embajadora de Nicaragua, María Luisa Robleto y el embajador de Cuba, Adolfo Curbelo, así como miembros de esas representaciones diplomáticas. Entre los participante del homenaje estuvo la doctora Paula Burchard, una de las diez compañeras chilenas enviadas por la Revolución Cubana en apoyo a la guerrilla nicaragüense antes del triunfo sandinista. También quiso estar presente el Ex Candidato presidencial Marcel Claude. Muy importante en esta oportunidad fue la asistencia de un numeroso grupo de excombatientes, miristas, comunistas, socialistas y rodriguistas, compañeros de los caídos, que siguen resaltando la importancia de la entrega de los caídos. 

Los embajadores de Cuba y de Nicaragua, expresaron el homenaje y reconocimiento de sus respectivos gobiernos. A nombre de COFADECO dirigió sentidas palabras la compañera Carolina Lagos, hermana de Edgardo Lagos, caído en combate en Nicaragua. También se dirigió a los asistentes el compañero Pedro Bronzic, a nombre de la Coordinadora de Solidaridad con Cuba. El internacionalista y compañero de armas de los caídos y homenajeados, José Miguel Carrera, habló a nombre de BRISA. 

Son pocos los que conocen la existencia del Mausoleo de los Combatientes Internacionalistas en el Cementerio General, a pasos del Memorial de Salvador Allende. Este mausoleo fue construido con el esfuerzo de los familiares de los caídos, que en algún momento, en algún lugar del mundo, se enteraron de que sus hijos no estaban donde ellos creían y que habían muerto. Estos dignos combatientes formaron parte de la Tarea Militar del pueblo chileno y nos dejaron una enseñanza: el pueblo chileno es un pueblo solidario. Cualquier tiranuelo que se digne a golpear al pueblo sin duda se enfrentará a la resistencia de otros jóvenes. No serán los mismos, pero siempre habrá chilenos y chilenas dispuestos a combatir la injusticia. 

Durante el acto, hubo palabras destacadas referidas al compañero Sergio Buschmann y al escritor latinoamericano Gabriel García Márquez. El primero, un compañero de lucha de muchos de los presentes, que a través de la lucha clandestina en el FPMR y también por medio de las artes, fue capaz de ser un gran aporte a la lucha contra la dictadura, y el segundo, un gran escritor, periodista y amigo de la revolución cubana; que con su partida nos deja un legado de reconocimiento a nuestra patria grande. 
Un momento emotivo se vivió cuando el compañero Juan Soto, de ACAI, pasó lista de los combatientes caídos. Uno a uno fueron nombrados, seguidos del grito de ¡Presente! También se hizo reconocimiento de los combatientes caídos que no han sido integrados a este Mausoleo, porque sus restos aún no han sido encontrados o repatriados. 

El trovador Edgar Barrera acompañó el acto con su música. A través de sus canciones rindió homenaje al Pueblo Salvadoreño y al Pueblo Mapuche, recordando en esta última canción a los weichafes Alex Lemún y Matías Catrileo, caídos en la lucha por la recuperación de tierras ancestrales. 

Homenaje de abril de 2013


Este homenaje que se realiza todos los años nos entrega una enseñanza y una tarea permanente. Quienes vivieron la experiencia del internacionalismo saben la importancia de la Unidad para lograr los grandes objetivos cuando las peleas que se dan son de verdad. Los presentes familiares y combatientes, todos unidos por el convencimiento de que es nuestra la tarea del rescate de la memoria para las nuevas generaciones; la memoria de la entrega, de las experiencias de lucha y de la calidad humana de quienes asumieron como propia la misión de luchar por la libertad de los pueblos de nuestra América Latina.

mercredi 6 mai 2015

El Frente Sur. Testimonio de Alejandro Murguia (San Francisco - 1979) (2/2)

Alejandro Murguia es autor de novelas y poeta. En The medicine of memory, relata los sucesos en el barrio latino Mission de San Francisco durante el movimiento de Solidaridad con Nicaragua en los años 1970. Fue fundador del Mission Cultural Center y de Roque Dalton Cultural Brigade entre mil y unas cosas. Activista de la causa sandinista en los años 1970, llego hasta compartir los mas bello y lo mas crudo con el pueblo nicaragüense cuando se trato de derrocar al regimen genocida de Somoza.

En su libro Southern Front, escrito entre 1979 y 1986, entre Peñas Blancas y San Francisco, nos habla de lo cotidiano de un pueblo que se lanzo hasta el cielo, un pueblo que lucho por la ternura, sin tregua. 

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Mi primer contacto con los líderes del Frente Sur ocurrió en octubre de 1978 cuando volvía de una conferencia internacional de solidaridad con el pueblo de Nicaragua sostenida en ciudad de Panamá. Fue a través del contacto de Casimiro Sotelo, entonces miembro de “los doce”, que inicie una serie de proyectos con “Mauricio”, quien centralizaba toda la ayuda internacional llegando en San José de Costa Rica. Fue durante esta estadía mientras en la casa de Ernesto Castillo muy darte en la noche, dos ojerosos y cansados  comandantes aparecieron para dar una conferencia de prensa para periodistas extranjeros. Esta noche grave una de las primeras entrevistas dadas a la prensa internacional por Daniel Ortega Saavedra y Víctor Tirado López, que acababan justo de volver del frente sur después de la insurrección de Septiembre.

Durante el periodo entre octubre de 1978 y junio de 1979, dedique todo mi tiempo para organizar comités de solidaridad en los Estados Unidos en apoyo al pueblo nicaragüense, también editando la revista, Gaceta sandinista. En junio de 1979, junto con “Armando” y “Danilo”, me fui a Costa-Rica para juntarme a la ofensiva final.

Cuando apenas integramos el Frente Sur, nuestra tarea consisto en descargar de aviones de suministro que volaban en pequeñas pistas de aterrizaje de Costa-Rica y cuidar reservas de municiones en casas de seguridad. Después, en Nicaragua, ayude en entrenar un pelotón de tiradores, la mayoría de ellos,  pocos días antes habían sido típicos, centroamericanos medios, que daban un paseo a lo largo de una plaza o la planificaban como encontrarse con amigos por la tarde. Los hombres y mujeres del frente Sur no eran soldados de oficio pero era una profesión que tenían que estudiar de la noche a la mañana. A principios de julio de 1979, los Somocistas  lanzaron su anhelada contraofensiva apuntada al desalojamiento del FSLN y sus combatientes de la zona fronteriza. Debido al importante saldo de víctima, allí no había bastantes combatientes experimentados en el frente, entonces fui colocado responsable de una escuadra de nicaragüenses casi adolescentes y no muchos más viejos internacionalistas del Estado Mayor del frente Sur en Peñas Blancas. No me jacto cuando digo que cada miembro de mi escuadra salió vivo. Esto es simplemente una constatación. Demasiada gente buena murió en El Ostional, El Naranjo, Peñas Blancas y Sapoa para que los sobrevivientes se jacten de su suerte.

Las historias de este libro se desarrollan durante el periodo de la Ofensiva Final; Se sitúan en la zona liberada que se extiende desde Peñas Blancas hasta Sapoa incluyendo Boca de Sapoa y el pueblo cercano de Cárdenas, la cual fue tomada, perdida, tomada de nuevo – una area de unos 6 Km de largo sobre 3 Km de ancho. La mayoría de las novelas fueron escritas en los días que siguieron el 19 de julio aunque debido al tiempo, distancias y circunstancias, solo “33”, “heavy weather” y “squad leader” sobrevivieron en su forma.
Tantas cosas ocurrieron en el Frente Surque obviamente no todo puede ser mencionado en esta pequeña recopilación. Dejo que los otros participantes cuenten sus historias. Finalmente, es importante recalcar que estas historias son basadas en hechos reales, las acciones y los personajes son ficcionales.


Estas, en definitiva, son historias de un chicano internacionalista quien lucho codo a codo junto a los nicaragüenses en el Frente Sur Benjamín Zeledón.

jeudi 23 avril 2015

El Frente Sur. Testimonio de Alejandro Murguia (San Francisco - 1979) (1/2)

Alejandro Murguia es autor de novelas y poeta. En The medicine of memory, relata los sucesos en el barrio latino Mission de San Francisco durante el movimiento de Solidaridad con Nicaragua en los años 1970. Fue fundador del Mission Cultural Center y de Roque Dalton Cultural Brigade entre mil y unas cosas. Activista de la causa sandinista en los años 1970, llego hasta compartir los mas bello y lo mas crudo con el pueblo nicaragüense cuando se trato de derrocar al regimen genocida de Somoza.

En su libro Southern Front, escrito entre 1979 y 1986, entre Peñas Blancas y San Francisco, nos habla de lo cotidiano de un pueblo que se lanzo hasta el cielo, un pueblo que lucho por la ternura, sin tregua. 

Portada de Southern Front de Alejandro Murguia.

El Frente Sur se refiere a la zona que bordea la frontera entre Nicaragua y Costa Rica durante la guerra contra el régimen de la familia Somoza y su último patriarca, Anastasio Somoza Debayle, que culminó el 19 de julio de 1979 con la insurrección victoriosa del Frente Sandinista de Liberación nacional (FSLN). La zona de combate se extendía desde la desembocadura de Río San Juan, que llega al Caribe en San Juan del Norte, hasta San Juan del Sur en el Océano Pacífico. Abarcaba los puertos de San Carlos y San Miguelito en el Lago de Nicaragua así como el archipiélago de Solentiname. Incluya los pueblos, caseríos, guarniciones y puestos fronterizos de Los Chiles, El Castillo, Los Sábalos, Orosí, Cárdenas, El Naranjo, El Ostional, Peñas Blancas, Sapoá, Boca de Sapoá, La Calera y Sotacaballos; Las colinas conocida como La Cimarrona,  Colina 155 y Colina 50; y ciudades de La Virgen y Rivas, capital del departamento de Rivas. 

Era un frente de guerrilla en constante cambio y movimiento, y también se distinguía por el único frente donde se libró una tradicional guerra de posiciones. En sus primeros años de formación, el Frente Sur estaba organizado más al Norte en Masaya, donde su primer comandante, Camilo Ortega Saavedra, al igual que sus compañeros Moisés Rivera y Arnoldo Quant Ponce, fueron asesinados por la Guardia Nacional en Monimbó, el 26 de febrero de  1978. El último comandante del Frente Sur fue Edén Pastora, conocido como Comandante Cero, que luego traicionó la Revolución nicaragüense.


Guerrilleros sandinistas controlan Sapoa.
Si hubo una característica singular del Frente Sur que lo hizo único, fue la amplia participación de los voluntarios internacionalistas. En uno u otro momento, con varios grados de éxito, hubo brigadas panameñas, costarricenses y venezolanas en el frente. A un nivel más individual, hubieron panameños, costarricenses, colombianos, chilenos, venezolanos, salvadoreños, hondureños, cubanos, españoles, alemanes del oeste, suizos, suecos, italianos, portugueses, y voluntarios mexicanos, entre las nacionalidades conocidas por el autor. Desde los Estados Unidos de Norteamérica, nicaragüenses estadounidenses, cubanos estadounidenses, puertorriqueños, y un poco más de media docena  de Chicanos participaron en el Frente Sur. También hubo un contingente de doctores mexicanos así como un grupo internacionalista de fotorreporteros y cineastas que dejaron grabaciones visuales de la guerra del Frente Sur. Un número importante de los internacionalistas eran mujeres.

El primer combate importante del Frente Sur se dio en las primeras horas de la mañana del 17 de octubre de 1977, cuando el FSLN atacó y destruyó los edificios de la Guardia Nacional en San Carlos. El dictador replicó quemando y destruyendo la comuna contemplativa que había sido fundada en el archipiélago de Solentiname por el padre poeta Ernesto Cardenal.

En febrero de 1978, el frente sur atacó y dominó brevemente la ciudad de Rivas. A medida que la guerra se intensificaba contra la dictadura, fue necesario para los insurgentes controlar una parte del territorio nicaragüense con el fin de declarar un gobierno provisional. Los esfuerzos para establecer una zona liberada se focalizó  en la ciudad fronteriza de Peñas Blancas.


Carlos Duarte “Jerónimo” pone bandera
en la toma Peñas Blancas.

Peñas Blancas era el puesto fronterizo más importante de la frontera sur de Nicaragua; era el puesto de entrada y salida más importante, situado exactamente en la Carretera Panamericana. Los que controlaban Peñas Blancas controlaban el acceso a Nicaragua desde el sur. La cima de la insurrección de 1978, el 17 de septiembre, el Frente Sur logró controlar Peñas Blancas después de una larga batalla de nueve horas contra la Guardia Nacional pero fue obligado a retirarse cuando refuerzos GN pudieron cruzar el río Pita.

El 23 de mayo de 1979 las columnas del Frente Sur empezaron la ofensiva final tomando el comando de la Guardia Nacional en El Naranjo. Después de semanas de combate en el monte el Frente se concentró y tomó Peñas Blancas el 12 junio. Al día siguiente tomó Sapoá antes de pararse al borde del rio Ostallo; en el interior, otra columna sitió Rivas durante el resto de la guerra. El número total de combatientes en el Frente Sur nunca superó los 800, y ellos mantuvieron a raya unos 2000 Guardias Nacionales, incluyendo quinientos soldados élites de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería (EEBI) comandada por el siniestro comandante Bravo.